La iglesia parroquial de San Julián de Noez (Toledo) conserva una valiosa muestra de la cerámica talaverana realizada por Juan Ruiz de Luna, figura clave en la recuperación y proyección de esta tradición artística. Natural de Noez, el ceramista dejó en su localidad natal un conjunto de gran calidad técnica y simbólica, en el que se unen devoción religiosa, identidad local y los rasgos más representativos de la cerámica de Talavera del siglo XX.
El templo
La iglesia parroquial de San Julián de Noez es una construcción del siglo XVIII levantada sobre un edificio anterior. Consta de una sola nave de planta rectangular, sacristía lateral con acceso al camarín del Cristo y dos puertas de entrada: una lateral, a modo de pórtico, y otra a los pies, donde se alza la torre del campanario. Su fábrica responde al tradicional aparejo toledano, que combina ladrillo y piedra unidos con argamasa.

En el interior destaca el retablo barroco churrigueresco de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, procedente del Monasterio de Montesión de Toledo, ricamente decorado con columnas salomónicas, motivos eucarísticos y dorado con pan de oro. El templo alberga además importantes imágenes devocionales, entre ellas Jesús Nazareno, la Dolorosa, la Virgen de la Salud y la Virgen de Pejines, esta última una escultura románico-gótica de los siglos XIII-XIV vinculada al origen histórico del municipio.
Los zócalos cerámicos del presbiterio (1924)
En 1924, con motivo de su nombramiento como Hijo Predilecto de Noez, Juan Ruiz de Luna donó los zócalos cerámicos que decoran el presbiterio de la iglesia parroquial. Situados a ambos lados del retablo mayor, combinan fondos de azulejos de repetición con escenas religiosas enmarcadas por cartelas ornamentales e inscripciones conmemorativas que recuerdan el nacimiento del ceramista en la villa y su vinculación personal con el templo.

San Juan Gualberto y San Julián: iconografía y significado
El conjunto incluye las representaciones de San Juan Gualberto y San Julián, obispo y mártir, así como dos escenas de mayor formato: la Adoración de los Pastores y Cristo depositado en el sepulcro. Destaca especialmente esta última composición, una notable interpretación cerámica del Descendimiento Borghese de Rafael, por su calidad técnica, fuerza expresiva y fidelidad al modelo original. Las escenas de San Juan Gualberto y la Adoración de los Pastores fueron realizadas por Francisco Arroyo, cuya firma figura en ambas obras.


Las grandes escenas del Evangelio y la Epístola


Un legado cerámico integrado en el patrimonio local
Los zócalos cerámicos de la iglesia de San Julián de Noez no deben entenderse únicamente como un elemento decorativo, sino como una obra plenamente integrada en el espacio litúrgico y en la historia del municipio. A través de ellos, Juan Ruiz de Luna dejó un testimonio duradero de su maestría técnica, su sensibilidad artística y su profundo arraigo a la tierra que lo vio nacer.
Hoy, este conjunto cerámico constituye un referente imprescindible para comprender la dimensión religiosa, artística y humana de Ruiz de Luna, así como el papel fundamental que desempeñó en la recuperación de la cerámica de Talavera como seña de identidad cultural.