En el corazón de la localidad toledana de Noez se alza el Palacio López de Sagredo, un edificio histórico de gran sobriedad arquitectónica que alberga uno de los conjuntos más completos y singulares de cerámica talaverana realizada por Juan Ruiz de Luna. Este palacio no solo es un referente patrimonial del municipio, sino también un testimonio excepcional del renacer de la cerámica de Talavera en el primer tercio del siglo XX.
Orígenes históricos del Palacio López de Sagredo
El palacio fue mandado construir por Hernán Niño, primer señor de la villa de Noez y regidor de Toledo durante el reinado de Juan II de Castilla. Por la relevancia de sus posesiones y su influencia política fue conocido como «el Almirante del Tajo».
El caserío de Noez aparece documentado ya en 1238, aunque el mayorazgo de Noez y Villahumbrosa se instituyó en 1538 a favor de María Niño de Rivera, quien residió en este palacio tras la muerte del rey Fernando el Católico. En el siglo XVI el edificio se describe como una gran casa principal de carácter rural, construida con madera, yeso, cal y ladrillo, ocupando una manzana completa y rodeada por un amplio jardín de aproximadamente 4.600 m², hoy desaparecido.
Durante el siglo XVIII, los condes de Villahumbrosa llevaron a cabo diversas reformas que modificaron su aspecto original. A pesar de ello, sobre la puerta principal aún se conserva el escudo de la familia Niño, uno de los elementos heráldicos más destacados del inmueble.

La relación entre Ruiz de Luna y la familia López de Sagredo
Hacia 1870, el palacio fue adquirido por Fernando López de Sagredo Ruiz, prestigioso abogado madrileño. En este entorno familiar, el joven Juan Ruiz de Luna tuvo un contacto estrecho con su hijo mayor Fernando, quien le enseñó a pintar al descubrir sus extraordinarias aptitudes artísticas.
Este vínculo personal y artístico se consolidó décadas después, cuando en 1924, con motivo del homenaje a Juan Ruiz de Luna como Hijo Predilecto de Noez, Juan López de Sagredo, descendiente y propietario del palacio, le encargó la decoración cerámica que hoy recorre y embellece prácticamente todas las estancias del edificio.
Un conjunto excepcional de cerámica talaverana
La cerámica de Ruiz de Luna se integra de forma armónica en patios, salones, escaleras y galerías del palacio, configurando un conjunto unitario de gran riqueza ornamental y simbólica.
En uno de los patios destaca un banco cerámico decorado con azulejos de repetición en grecas y respaldo, ejemplo de la funcionalidad estética tan característica de la cerámica talaverana.
El gran salón con chimenea conserva zócalos y solería cerámica, con olambrillas y grecas que remiten a los modelos tradicionales reinterpretados por Ruiz de Luna. Entre los paneles figurativos sobresale un mural con la imagen de Nuestra Señora del Pilar, integrado con naturalidad en el conjunto decorativo.
Los zócalos cerámicos despliegan un rico repertorio iconográfico con róleos, grifos y copas de la abundancia, ejecutados en azul sobre fondo amarillo, una de las combinaciones cromáticas más representativas del taller Ruiz de Luna.
La escalera de acceso a la planta superior presenta también solería y zócalos de cerámica de Talavera, acompañando el ascenso con una cuidada continuidad decorativa.
Chimeneas, bancas y escudos heráldicos
En la planta alta se encuentra una magnífica chimenea revestida de azulejos, presidida por el escudo familiar abrazado por dos grifos, realizados en azul sobre reserva amarilla. El hogar, con arco apuntado de ladrillo, incorpora detalles cerámicos que refuerzan su carácter histórico y simbólico.
En esta misma estancia se conserva una delicada banca doble bajo ventana, elaborada en cerámica en el tradicional “azul Talavera”, muestra de la sensibilidad decorativa y funcional del conjunto.
Uno de los espacios más destacados es la galería de la planta superior, donde se desarrolla un amplio conjunto de zócalos cerámicos dispuestos tanto bajo el ventanal corrido como en la pared opuesta, desde la que se accede a diversas dependencias del palacio.
Estos zócalos están compuestos por azulejos de 14 × 14 cm, organizados en cuadros con motivos de montería y escudos nobiliarios, enmarcados en óvalos azules. Entre ellos se intercalan paneles rectangulares con los característicos róleos en azul sobre fondo amarillo, todo el conjunto delimitado por la clásica greca de ochos o “calabrote”.
En uno de los escudos puede leerse la leyenda:
«También yo soy a los enemigos, lo que las aves rapaces a las ovejas».
Un referente del patrimonio cerámico de Talavera
El Palacio López de Sagredo de Noez constituye hoy un ejemplo excepcional de la integración entre arquitectura histórica y cerámica artística, así como un testimonio privilegiado del legado de Juan Ruiz de Luna en su localidad natal. Un conjunto único que refuerza el valor cultural y patrimonial de la cerámica de Talavera, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La galería cerámica del palacio
En uno de sus patios se encuentra este curioso banco












Galería con zócalos cerámicos
Conforman esta galería un conjunto de zócalos cerámicos, unos bajo el ventanal corrido y otros en la pared opuesta con acceso a otras habitaciones del palacio
Están diseñados en distintos cuadros de azulejo cerámico 14×14 cm. del motivo, tan castellano, de montería y escudo nobiliario, enmarcado en un óvalo azul. Entre este y otro de forma rectangular contienen los clásicos «róleos» cerámicos en azul sobre fondo amarillo, todos ello enmarcados con greca de ochos o «calabrote»






Otros zócalos bajo ventanal de la galería



Mi más sincero agradecimiento a María García-Moreno López de Sagredo, nieta de Juan López de Sagredo, quien encargó a Juan Ruiz de Luna la decoración cerámica de este palacio y facilitó el contacto con los maestros de la Escuela de Artes y Oficios de Toledo.
Hoy, María nos ha abierto generosamente las puertas de su casa, el Palacio López de Sagredo, para poder mostrárnoslo.
Vídeo del Palacio López de Sagredo